martes, 22 de diciembre de 2009

La Agroindustria y El Desarrollo Sustentable.

La tesis del Desarrollo Sostenible, que fuera presentada en el informe "Nuestro Futuro Común" (1987) de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo ha alcanzado gran difusión en los últimos años, a partir de considerar que el desarrollo debe satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.
El concepto de desarrollo sostenible concibe al desarrollo como un proceso armónico, donde la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del cambio tecnológico y las transformaciones institucionales deben estar a tono con las necesidades de las generaciones presentes y futuras. Así, se presenta al desarrollo como un proceso que requiere un progreso global tanto en materia económica y social, como en el orden ambiental y humano.

A pesar de su rápida aceptación y difusión como expresión concentrada de un estilo de desarrollo más humano y equitativo, la versión original de esta tesis no está exenta de limitaciones. Se destaca el carácter ambiguo de esta tesis, lo que ha condicionado la aparición de múltiples definiciones del desarrollo sostenible, en función de los intereses de los actores y de las circunstancias concretas de cada caso. La ambigüedad de esta tesis se pone de manifiesto al identificar las disparidades socioeconómicas prevalecientes en el mundo actual, pero sin reconocer los mecanismos que han generado esa desigualdad. Incluso, en ocasiones, se ha calificado a esta tesis como una estrategia pensada desde el Norte industrializado y que, por lo tanto, no incorpora de forma integral los puntos de vista y prioridades del mundo subdesarrollado.

Ahora bien si se realiza una evaluación de la realidad latinoamericana más reciente, tomando como criterio los aspectos antes señalados en relación con los requerimientos de un desarrollo verdaderamente sostenible, permite hablar de la insustentabilidad del "estilo de desarrollo" que se ha adoptado en la región, y de la necesidad de una profunda reformulación de la estrategia de desarrollo, que considere los intereses de los sectores mayoritarios de la población latinoamericana.

Nos encontramos ante la presencia de un crecimiento demográfico acelerado, de tal manera que la demanda de alimentos aumentara en la medida en que siga creciendo la población y cambien sus modelos de consumo.

El desarrollo de la agricultura en América Latina a generado un significativo deterioro ambiental y de la alteración de los ecosistemas, todo esto se explica por los efectos de la llamada "revolución verde", emprendida en el sector agrícola después de la Segunda Guerra Mundial, con una fuerte participación del capital transnacional. Además de la creciente artificialización de los ecosistemas, este proceso aceleró la emigración de campesinos hacia zonas urbanas, con implicaciones ambientales adversas. Entre los principales problemas ambientales que padece la región en la actualidad se hallan la erosión, salinización y reducción de la capacidad productiva de los suelos; la deforestación; pérdida de la diversidad biológica; la contaminación atmosférica, marina y de las vías fluviales; así como la contaminación provocada por desechos urbanos y residuos peligrosos. Todo lo antes expuesto es lo contrario a la teoría del Desarrollo Sustentable.

Un sector que se encuentra ligado a la agricultura en la producción de alimentos, bienes y servicios, es la industria y han sido consideradas tradicionalmente como dos sectores separados tanto por sus características como por su función en el crecimiento económico. Se ha estimado que la agricultura es el elemento característico de la primera etapa del desarrollo, mientras que se ha utilizado el grado de industrialización como el indicador más pertinente del avance de un país en la vía del desarrollo.

La agricultura ha llegado a ser una forma de industria, a medida que la tecnología, la integración vertical, la comercialización y las preferencias de los consumidores han evolucionado según pautas que se ajustan más al perfil de los sectores industriales comparables, a menudo con una notable complejidad y riqueza en cuanto a su variedad y ámbito. Esto ha entrañado que el desarrollo de los recursos de la agricultura resulte cada vez más sensible a las fuerzas del mercado y se integre más en los factores de la interdependencia industrial.
La agroindustria se refiere a la subserie de actividades de manufacturación mediante las cuales se elaboran materias primas y productos intermedios derivados del sector agrícola. La agroindustria significa así la transformación de productos procedentes de la agricultura, la actividad forestal y la pesca.

Para destacar la función de la agroindustria en el proceso de desarrollo cabe mencionar la hipótesis de Hirschman, la cual establece que la mejor vía de desarrollo consiste en elegir las actividades en las que el progreso inducirá otros progresos en otros lugares. Por consiguiente, una actividad que muestre un alto grado de interdependencia, medida en proporción al producto vendido a otras industrias o adquirido por estas, puede proporcionar un fuerte estímulo para el crecimiento económico. Así pues la agroindustria, con su alta interdependencia con actividades precedentes y posteriores, puede desempeñar una función muy importante en la aceleración de la actividad económica.

El potencial de desarrollo agroindustrial en los países en desarrollo está vinculado en gran medida a la abundancia relativa de materias primas agrícolas y al bajo costo de la mano de obra existentes en la mayoría de ellos. En dichos países el deterioro ambiental por causa de la agricultura y la agroindustria, resulta preocupante, ya que se evidencian altos porcentajes de erosión de suelos, donde unas 210 millones de hectáreas están sometidas a procesos de erosión, por la falta de aplicación de tecnologías limpias en los sectores antes mencionados.

Cabe destacar que todavía existen perspectivas para un desarrollo sostenible de la agroindustria con la implementación de políticas de producción limpia como estrategia que integra la variable ambiental a la gestión empresarial ha registrado avances en varios países de la región, en especial Brasil, Colombia, Chile y México. La gran diversidad biológica de la región puede ser la base para el desarrollo de productos elaborados u obtenidos de manera sostenible o ambientalmente deseable. Sin embargo, falta mucho camino por recorrer para que se constituya en un eje articulador de soluciones productivas que prevenga la contaminación ambiental y a la vez fortalezca la competitividad de los sectores productivos en todos los países de la región.

La Relación entre Sustentabilidad Ecológica y Social.

El desarrollo sostenible es un concepto que engloba normas y comportamientos que deben respetarse a medida que la comunidad humana busca satisfacer sus necesidades de supervivencia y bienestar. Existen tres componentes básicos el económico, social y ambiental que constituyen los fundamentos de un desarrollo sostenible
Cuando hablamos de sustentabilidad social inmediatamente nos referimos a que la equidad y una comprensión de la interdependencia de las comunidades humanas son requisitos básicos para una calidad de vida aceptable. La equidad social significa asegurar que todas las personas tengan los niveles mínimos de alimentación, salud, educación, vivienda y oportunidades de autorrealización personal. La interdependencia de la comunidad humana implica que las severas desigualdades sociales constituyen una amenaza para la estabilidad y la viabilidad a largo plazo de la convivencia humana. Por lo que se hace imprescindible, reconocer que los niveles de vida de las comunidades están relacionados, con el tamaño de la población humana que deberá ser mantenida por los recursos ambientales y la infraestructura del planeta.

De tal manera que la sustentabilidad ecológica tiene como objetivo fundamental asegurar la vida en el planeta, así pues se debe fundamentar en el mantenimiento de la integridad y productividad a largo plazo de lo sistemas que mantienen la infraestructura ambiental y por ende la vida del planeta. La sustentabilidad ecológica exige el uso de los bienes ambientales de tal manera que no disminuya la productividad de la naturaleza ni la contribución general de los bienes y servicios ambientales al bienestar humano.

Todo programa de gobierno en las naciones debe poseer la característica principal de ser preventivo, a fin de asegurar que las actividades humanas no resulten en perjuicio de forma reversible hacia el humano, ni en daños ecológicos irreversibles. Estos dos pilares (sustentabilidad ecológica y social) del desarrollo deben converger de forma que se pueda generar una equidad social y que los niveles de población socialmente convenidos, mantengan las fuentes de capital de fabricación humana y de capital natural y se puedan proteger los servicios del ambiente que imparten vida.

Si se hace una transposición de lo antes mencionado a Venezuela nos encontramos ante una antitesis, en vista de que la falta de equidad esta relacionada con los comportamientos demográficos y el uso incontrolado de los recursos naturales y degradación del medio ambiente, lo cual produce un disminución en la capacidad de los ecosistemas para entregar los bienes respectivos para aumentar la producción y satisfacer las necesidades actuales y futuras de la población. La falta de equidad en el acceso de los bienes y servicios refuerza la pobreza.

Para alcanzar la sustentabilidad se requiere cambios de comportamiento en todos los niveles de la actividad humana, desde las relaciones internacionales hasta las actividades de desarrollo a nivel de comunidades. Si vamos mas profundo en el análisis del tema podemos observar que la acción del Estado continua siendo la unidad básica, aunque no la única, para la toma de desiciones, la fijación de normas y la administración publica; haciendo resaltar que ese no es el caso de Venezuela donde el Estado es el único de decide y la falta de libertad es un obstáculo muy grande para superar la pobreza, ya que es una de la carencias que caracterizan la insustentabilidad social. La libertad permite optar por mejores niveles de salud, educación y calidad ambiental. El no disfrute de libertades políticas, económicas y sociales hace que el funcionamiento de la democracia sea precario.

El hecho de que los niveles de pobreza se sigan incrementando significa que la tarea del planeta de albergar vida a través de los ecosistemas se obstaculiza y se detiene el proceso evolutivo.

Nos encontramos ante la presencia de una sociedad poco educada de tal forma que difícilmente se le puede dar viabilidad a la sustentabilidad social. Se puede observar una degradación ambiental, ya que no existe la conciencia de educación ambiental y menos gobernabilidad.

Como reflexión en lo que respecta a la sustentabilidad social hay que institucionalizar los mecanismos para la redistribución de riquezas, para garantizar la participación de los más necesitados en actividades generadoras de ingresos. El suministro de las necesidades básicas de vivienda, sanidad y agua limpia; mejoramiento de la infraestructura social para mejorar la educación y capacitación ambiental. Lograr una estabilización de la población, con estrategias para provisionar a las familias de servicios de planificación familiar para garantizar una población que no exceda de la capacidad de soporte del ecosistema del país. La instrumentación de mecanismos transparentes y accesibles mediante el cual el gobierno deba responder ante el público en relación a los asuntos sociales y ambientales. Con respecto a la sustentabilidad ecológica debe existir un control estricto limitativo en el uso y consumo de los recursos naturales renovables a tasas regenerativas. Disminuir las descargas de contaminantes de la atmósfera, agua y desechos tóxicos, para garantizar que las emisiones no excedan la capacidad de absorción del ambiente. El establecimiento de normas legales y reglamentarias que sean claras y ejecutables al sector privado como el público.

Cabe señalar también, que la gente que vive en condiciones de pobreza, por lo general habita en los medios físicos mas deteriorados ambientalmente, esta sometida a mayores riesgos de desastres naturales por inundaciones y desplazamientos geológicos o sismicidad (Vargas). En estos casos es casi evidente que la sustentabilidad social esta estrechamente vinculada a las condiciones del entorno físico-natural en que vive la población. (Gabaldón, 2000).

Carta de la Tierra

Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.

Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.